EL
FÉNIX
VUELVE AVOLAR
“Lope
de Vega acaba
de morir. Se
descubre muerto
en un sepulcro
y luego de reacomodarse
a su nueva situación
se dirige al
auditorio y
le pregunta
si es el tribunal
que juzgará
si los actos
de su vida son
merecedores
del cielo o
del infierno.
Por las dudas
y antes de recibir
cualquier respuesta
comenzará
a dar detalles
de los sucesos
más variados
de su vida.
Contará
acerca de sus
comienzos, de
sus amores,
de sus batallas,
penas y alegrías.
Deslizará
sus celos a
autores contemporáneo
suyos, augurando
que “El
Quijote”
y “La
vida es sueño”
quedarán
rápidamente
en el olvido
y su obra será
la única
que pase a la
inmortalidad.
Gritará,
voz en cuello,
contra aquellos
que bastardean
la poesía,
susurrará
sus amores prohibidos,
confesará
que no llegó
a comprender
la fidelidad
y se pondrá
triste cuando
descubre que
ya no podrá
escribir.
“Quien
lo probó
lo sabe”
es una deliciosa
travesía
por la vida
de este –como
se lo llamaba-
Fénix
de los Ingenios
y de los Amores
que fue Lope
de Vega. La
dramaturgia
de Mariano Moro
entremezcla
maravillosamente
la poesía
de Lope, con
la de Cervantes,
Góngora,
Quevedo, Calderón
de la Barca,
Blas Otero,
convirtiendo
la audición
de esta obra
en una delicia
para los oídos.
No se nos revela
un Lope de mármol
sino uno sanguíneo,
contradictorio,
amable, tirano,
seductor (por
sobre todo)
que manejaba
tanto la palabra
como la espada
y que supo conocer
el destierro
por causas amorosas.
La actuación
de Mariano Mazzei
es sencillamente
asombrosa. Toca
todas las cuerdas
de su instrumento:
su dicción
es muy buena,
mueve su cuerpo
con soltura
y gracia, brinda
un Lope de Vega
lleno de matices.
Su empatía
con el público-tribunal
es inmediata,
sabe que tiene
que seducirlo
para lograr
el cielo y a
fe que lo logra.
La escenografía
esta conformada
por un sepulcro
a foro, una
extraña
imagen de la
virgen adelante
a la derecha
y un pulpito
adelante a la
izquierda, lo
sumario de este
diseño
permite que
la atención
solo se centre
en Lope, su
verba y sus
movimientos.
Las luces crean
climas calidos
en los momentos
de pasión,
y fríos
cuando la traición
y la guerra
cruzan por la
vida del poeta.
En algunos momentos
el auditorio
es iluminado
para permitirle
a Lope observar
las caras de
sus “jueces”
o rememorar
en el rostro
de alguna espectadora
alguno de sus
amores.
El vestuario
propone observar
a un Lope atemporal.
“Quien
lo probó
lo sabe”
con dramaturgia
y dirección
de Mariano Moro,
combina el genio
de Lope, con
una puesta y
actuación
a la altura
del poeta.